Para poder también elegir por persona
Para tener verdadera representatividad en la Asamblea Legislativa
Más representatividad es mejor democracia.

¿Quiénes Somos?

PC

PRÓPOSITO

Somos una organización de la sociedad civil que busca propiciar iniciativas para fortalecer la transparencia, legitimidad y la eficacia de la democracia costarricense.

PODER CIUDADANO ¡YA! es un grupo de ciudadanos sin ambición política que ha llegado a la conclusión de que el sistema electoral costarricense está desfasado con la época actual y, por lo tanto, debe ser reformado. Consideramos que los siguientes aspectos son esenciales: información electoral, transparencia y educación política ciudadana; y que la Asamblea Legislativa es la columna vertebral del sistema democrático, por lo que planteamos propuestas y reformas enfocándonos especialmente en esos ámbitos, con proyectos que mejoren la calidad de nuestra democracia.

Los ciudadanos costarricenses del siglo XXI merecemos tener el poder de elegir, no solo de votar. Por esta razón, queremos conocer a quienes se postulan a cargos y nos representan, así como exigir que rindan cuentas de sus actuaciones y tener acceso a un registro nominal de cómo votan en cada decisión para saber si realmente nos representan. También queremos poder reelegirlos y que esta reelección se deba a un buen trabajo frente a los electores. Es decir, queremos ejercer nuestro PODER CIUDADANO.

NUESTROS MOTIVOS

La columna vertebral de una democracia representativa es el Poder Legislativo. En cuanto a él, los atributos de legitimidad y eficacia tienen una relevancia fundamental en tres vertientes: el proceso de elección de los diputados, la calidad de la composición del Congreso y el ejercicio de su mandato.

Actualmente, las instituciones estatales están mostrando cada vez mayor incapacidad para satisfacer las demandas y necesidades de la sociedad debido en parte al desmoronamiento del bipartidismo y la consecuente atomización partidaria, al incremento demográfico, al crecimiento de la inequidad social, al recrudecimiento del llamado gobierno dividido (Ejecutivo sin mayoría en el Legislativo), y al crecimiento exagerado del aparato burocrático. A estas causas se suman un periodismo cada vez más investigativo y crítico, activismo de grupos sociales de diversa índole (sindicatos, gremios y minorías), y a la explosión del activismo verbal en las redes sociales. En otras palabras, la realidad socioeconómica está desbordando a la institucionalidad política y gubernamental. Nunca antes los Poderes constituidos han sido tan cuestionados.

Dentro de este escenario, es natural que algunas de las reglas establecidas por la Constitución de 1949 hayan perdido vigencia y estén jugando en contra de la gobernabilidad del país. Un sentimiento generalizado de enojo y de pérdida de confianza ciudadana en las instituciones gubernamentales y políticas se hace sentir cada vez con más fuerza y por diversos medios. Esto es un indicio claro de que el sistema institucional está agotado.

Estamos convencidos que el punto neurálgico de la crisis es la falta de representatividad de los diputados en la Asamblea Legislativa. El costarricense vota pero no elige a sus diputados, los elige la cúpula de los partidos políticos y los diputados se deben a ella, no al pueblo que dicen representar.

La forma en que nuestros diputados son electos, bajo el sistema de listas cerradas, es claramente antidemocrática.

Entendemos que la Asamblea no es la causa de todos los problemas; entendemos también que no es la única institución que debemos reformar, pero sí que sin una democratización de la forma en que los diputados son electos, y la consecuente mejora en su calidad y representatividad, no será posible nunca que Costa Rica encuentre el sendero del desarrollo.

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